En el contexto del Día del Adulto Mayor, que se celebra el 28 de agosto, se destaca la preocupante situación económica de los adultos mayores en México. A pesar de contar con pensiones gubernamentales o el respaldo de familiares, muchos de ellos se ven obligados a continuar laborando debido a la insuficiencia de sus ingresos. Esta realidad refleja que el sueño del retiro digno se ha vuelto inalcanzable para un amplio sector de la población de la tercera edad.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al término del segundo trimestre de 2026, se registraron aproximadamente 21.76 millones de personas de 60 años y más en el país. De este total, 6.80 millones, es decir, tres de cada diez, permanecen activos en el mercado laboral. Este fenómeno se agudiza en el grupo de 65 años y más, donde uno de cada cuatro sigue trabajando, y el 77% de ellos lo hace en condiciones de informalidad.
Un análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que una gran parte de los adultos mayores en la región no puede disfrutar de una pensión adecuada o simplemente carece de ella. Este problema es más acentuado entre los sectores de menores ingresos y entre las mujeres. En México, un alarmante 81.3% de los hombres y 86.5% de las mujeres que pertenecen al primer decil de ingresos reciben pensiones que no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Aunque la situación es algo mejor en los deciles de ingresos más altos, aún persisten problemas significativos. En el quinto decil, el 27.8% de los hombres y el 43.5% de las mujeres también enfrentan la realidad de recibir pensiones insuficientes. Estos datos indican que la mitad de los adultos mayores en los primeros tres deciles debe recurrir a transferencias sociales, apoyo familiar, liquidar ahorros o, en el peor de los casos, continuar trabajando más allá de la edad legal de jubilación para poder salir de la pobreza.
La pobreza entre los adultos mayores en México sigue siendo una preocupación latente, con un 24% de las personas de 65 años y más viviendo en esta condición, según el Inegi. Aunque se han observado ciertas mejoras en los últimos años, aún hay 3.2 millones de adultos mayores que no logran cubrir sus necesidades diarias, de los cuales 500,000 se encuentran en pobreza extrema, enfrentando múltiples carencias sociales. Esta situación subraya la urgencia de implementar políticas más efectivas que garanticen un retiro digno para todos los ciudadanos.





